miércoles, 26 de noviembre de 2014

La rosa






Desde el punto de vista medicinal la rosa castellana y la rosa de las cien hojas, son las dos especies más dignas de consideración, ambas tienen las mismas propiedades. La parte que se emplea de la rosa son los pétalos que tienen la propiedad de ser astringentes y las semillas que constituyen un diurético muy suave.
La rosa se recolecta según los climas a fines de primavera o principios de verano, que es cuando los capullos se han formado completamente, pero sin llegar a abrirse.

Indicaciones como planta medicinal.
Los pétalos de rosa son apropiados para combatir las inflamaciones de los ojos. Las semillas se emplean contra la fiebre, el ácido úrico, los cálculos de hígado y en todos los estados inflamatorios de la vejiga urinaria.
Los efectos diuréticos no son muy rápidos por lo que hay que usarlos durante un tiempo prolongado para notar su efecto; en cambio tienen la ventaja de no producir irritación, por lo que es conveniente su empleo en inflamaciones agudas de la vejiga donde el uso de otros diuréticos podría ser inconveniente.


Preparación y uso.
De las rosas se obtienen: El agua de rosas, la miel de rosas o rodomiel y la pomada de rosas. Para preparar baños o compresas para la vista, se ponen los pétalos a macerar durante 48 horas en agua a la temperatura ambiente y se remueve de vez en cuando.
La preparación de las semillas como remedio diurético es el siguiente: Se machacan las semillas y se ponen en maceración durante la noche; luego con la misma agua se dejan hervir de veinte a treinta minutos. La dosis a utilizar será: dos cucharadas soperas de semillas por medio litro de agua. Se beberá a sorbos durante las próximas veinticuatro horas.

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